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Helicobacter Pylori: síntomas y tratamiento

La Helicobacter pylori es una bacteria que puede infectar la mucosa protectora del tracto digestivo humano, denominado epitelio gástrico, afectando la capacidad del organismo para impedir el ingreso de gérmenes y agentes patógenos que pudieran afectar tanto al estómago como al duodeno.

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Este parásito tiene un cuerpo alargado que termina en varios “brazos” usados para moverse y es resistente al ambiente ácido, por lo que los jugos gástricos del estómago no lo afectan.

No se ha establecido la forma exacta en que esta infección llega al cuerpo, pero se acepta que la principal vía de contagio es por exposición a la saliva, vómito o heces fecales de una persona enferma.

También se puede transmitir a través de alimentos o agua contaminados o por contacto con animales.

Situaciones como la ansiedad, estrés y debilidad del sistema inmunológico influyen mucho en que la bacteria logre infectar al individuo o no.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido en sus estadísticas que más de la mitad de la población del planeta tiene la presencia del parásito Helicobacter en su organismo, aunque la gran mayoría no siempre manifiesta síntomas.

Por tal razón, ha establecido entre sus políticas la importancia de que las naciones del planeta ataquen las condiciones ambientales y de servicios básicos, como la falta de agua potable y electricidad o gas para cocinar los alimentos, que influyen en la alta incidencia de contagio de esta enfermedad en la infancia de millones de seres humanos.

Esto es algo que prevalece mayormente en países en desarrollo donde muchas familias viven en situación de hacinamiento, aumentando el riesgo de que un miembro adquiera la infección y la transmita al resto de sus familiares.

La OMS destaca también la importancia de crear infraestructuras que garanticen el acceso de la población al agua potable, en las condiciones de salubridad e higienes exigidas por este ente rector, como forma de reducir el riesgo de propagación.

La convivencia con una persona afectada por Helicobacter pylori implica una altísima posibilidad de estar contagiado también de la enfermedad por el continuo intercambio de saliva y fluidos al hablar, comer juntos y otras actividades comunes.

¿Cuáles son los síntomas causados por el parásito Helicobacter?

El principal daño causado por esta bacteria es una inflamación de la mucosa gástrica, llegando incluso a producir úlceras sangrantes o no, que pueden agravar más el cuadro del paciente y generar fuertes dolores y complicaciones.

El síntoma más evidente en las personas afectadas es el dolor abdominal, especialmente una hora después de haber ingerido alimentos. Otras personas por el contrario, sufren fuertes dolores nocturnos en el estómago si no han comido.

Otra señal muy tomada en cuenta por los médicos que evalúan estos casos es la presencia de mal aliento o halitosis, encías enfermas, eructos continuos o regurgitación de los alimentos consumidos, especialmente si son grasosos o abundantes.

Sensaciones de ardor en la garganta, ataques de acidez estomacal y mala digestión también forman parte de la lista de síntomas de la bacteria Helicobacter pylori.

En algunas personas provoca náuseas y vómitos que hacen muy complicado para el paciente el poder nutrirse de una manera adecuada y que inciden en una continua sensación de hambre y el debilitamiento progresivo de su organismo, provocando pérdida de peso corporal.

También los dolores estomacales pueden aumentar de intensidad y comenzar a extenderse hasta la espalda, debido a la estimulación refleja de la red nerviosa del toráx.

La bacteria Helicobacter pylori puede generar problemas en el sistema nervioso central, así como afectar la motilidad del esófago, la evacuación gástrica y provocar variaciones en el índice de acidez dentro del estómago y en la sangre.

Precisamente el aumento de la acidez estomacal está vinculado a la aparición de úlceras en la mayoría de los pacientes.

Otro riesgo de la presencia de esta enfermedad es su relación con numerosos casos de cáncer de estómago, del cual se considera un factor de riesgo de alta importancia.

En los casos donde se presenten deposiciones con sangre, vómito con apariencia a “café molido” o con sangre es urgente que la persona acuda de inmediato a un centro de salud para recibir atención inmediata.

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¿Cómo se detecta la presencia del parásito Helicobacter pylori?

Son tres las pruebas diagnósticas más utilizadas por los médicos para detectar una infección por Helicobacter pylori.

El primero y más utilizado se denomina Test del Aliento y se basa en el uso del carbón 14 y úrea especialmente marcada, para detectar marcadores bioquímicos (actividad ureasa) producidos por la bacteria.

En segundo lugar se suelen realizar exámenes sanguíneos para determinar si hay indicadores que apunten un aumento de los anticuerpos responsables de combatir esta bacteria.

La tercera prueba para detectar una infección, considerada la más exacta en su resultado final, es la realización de una biopsia en el duodeno o estómago.

Sin embargo esta prueba implica la introducción de un endoscopio por la vía gástrica y la toma de una muestra de tejido en cualquier zona que se presente inflamada o ulcerosa, por lo que se usa en los casos con cuadros más intensos o de larga data.

Otra prueba muy usada por su rapidez y bajo costo es un análisis de laboratorio de las heces fecales de la persona para determinar la presencia o no de este parásito.

REMEDIOS CASEROS PARA LA HELICOBATER PYLORI

¿Cuál es el tratamiento para la infección por Helicobacter pylori?

La principal terapia usada por la medicina moderna es la aplicación de antibióticos de distinto tipo, que combinados atacan a la bacteria Helicobacter de maneras diferentes y aumentan su efectividad contra este parásito.

Entre estos, lo más recetado es una combinación de amoxicilina, azitromicina o metronidazol, en altas concentraciones.

El tratamiento generalmente es acompañado de otros fármacos para ayudar a la mucosa del estómago a cicatrizar lo antes posible y para reducir la acidez gástrica, aliviando cualquier condición que pueda provocar la aparición de nuevas úlceras.

Estos tratamientos, aunque muy eficientes, también pueden provocar otros tipos de molestias en individuos sensibles, por lo que es importante consultar al médico tratante sobre cuáles son los efectos secundarios de los mismos.

En términos generales el tratamiento regular de la infección por parásito Helicobacter tiene una duración de 14 días y su éxito puede ser determinado por un segundo test de aliento.

Un factor a tomar en cuenta es que, según la gravedad del cuadro presente, la fortaleza o debilidad del sistema inmunológico del paciente o la resistencia de la bacteria Helicobacter a los antibióticos, puede ser necesario repetir una o varias veces el tratamiento para su total erradicación.

¿Qué prácticas naturales pueden ayudar al tratamiento del Helicobacter?

Una de las primeras indicaciones recomendadas por los médicos tratantes es aumentar el índice de acidez (Ph) gástrico, ingiriendo alimentos sanos. Se recomienda aumentar el consumo de papas, zanahorias y apios.

Las infusiones de llantén, jengibre o regaliz también son recetadas por los médicos naturistas.

Otra terapia se basa en la homeopatía, a través del uso de los elementos como Kalium bichroicum, Antimonium crudum y Nuz vómica en diluciones con 30 CH.

Cada vez aumenta más la terapia con miel de Manuka, elaborada por abejas criadas en zonas rurales de Nueva Zelanda que toman el néctar de la planta denominada Leptospermum scoparium y la cual se desarrolla de manera salvaje en amplias áreas libres de la intervención humana.

Las flores de la planta Manuka contienen un néctar con numerosas sustancias de alta capacidad antiséptica y curativa que pasan a formar parte de la composición química de la miel procesada por las abejas.

Por esta razón, esta miel se ha convertido en un elemento muy buscado en los últimos años para el tratamiento de diversas infecciones en niños y adultos.

Según experiencias en pacientes tratados con esta terapia alternativa, el consumo de una cucharada diaria de miel de Manuka alivia notablemente el dolor y malestar de la infección por Helicobacter.

Además se ha determinado que sus elementos químicos pueden destruir esta bacteria en un lapso de 4 a 12 semanas.

El consumo de minerales como el Zinc (Zn) ayuda al organismo a evitar la formación de úlceras estomacales y otros terapistas recomiendan aumentar el consumo diario de ajo y cebolla en la dieta del paciente, pues los mismos contienen muchos minerales y vitaminas de alto beneficio para el organismo humano.

DIETA PARA HELICOBACTER PYLORI

Sin embargo, al igual que muchas enfermedades infecciosas los médicos destacan la importancia de desarrollar buenas prácticas preventivas, de higiene y salud desde temprana edad, como una sana alimentación, ejercicio regular y la reducción del estrés y ansiedad.

Dormir adecuadamente ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y es muy recomendado por los especialistas.

La práctica de lavarse las manos antes de comer o manipular alimentos es sumamente importante y vale para muchos tipos de enfermedades transmitidas a través de alimentos y agua.

Quienes por trabajo o estudio deben comer fuera de su casa, es importante evaluar bien los restaurantes, ya sean formales o de comida rápida, donde compran sus alimentos, para verificar que estos cumplan con las normas de higiene exigidas por las autoridades.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.

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Referencias